Hacer Yoga por la mañana temprano y al aire libre

¿Un sueño?, ¡en Montecarmelo es posible!

Después de tantos días metidos en casa por el COVID-19, nos pareció mentira poder estar juntas fisicamente -aunque habíamos permanecido unidas por Zoom afortunadamente- , y poder estar haciendo las posturas con el cielo como techo, la hierba de alfombra y el canto de los pájaros como sonido, reemplazando los típicos de una casa que compartes con más personas y que no se animan a hacer yoga contigo.

Algún coche también pasaba pero nada que nos apartara del disfrute. La brisa del aire fresco de la mañana en contraste con el calorcito del sol que ya prometía llenarnos de vitamina D. ¡Una delicia!

Y sin embargo, las caras eran serias, formales, con gesto grave; ellas, que normalmente tienen esa dulzura en el rostro de las personas que saben disfrutar el instante, el momento.

Luego, mientras hacían el Savasana y paseaba entre ellas, pude comprender que no era una seriedad ceñuda. No. Lo han pasado mal, lo hemos pasado mal. Hemos temido, por nosotros y por todos, hemos vivido una experiencia única e inolvidable. Hemos sido protagonistas de una película al estilo de las que empiezan en las calles de Manhattan anunciando crisis mundial. Y la vuelta nos está costando, porque quizás en estos momentos no sentimos el mundo un lugar seguro.

Trabajemos entonces para recuperar la seguridad, la confianza en el mañana y en el futuro. Como seres humanos tenemos una gran capacidad de innovación y adaptación y por encima de todo la obligación de ser siempre felices.

El sufrimiento es inevitable, la alegría es voluntaria. ¿Una intensa sonrisa, por favor?

Qué dicen ellas

Me he sentido afortunada por haber podido disfrutar de una clase tan bonita, liberada, he sentido que hemos subido un escalón más y que hemos superado mucho de esta pandémia, me he sentido más fuerte, más paciente y mejor. Y sobre todo agradecida por tener la suerte de tener todo esto, la suerte de encontrarte a ti, la suerte de haber encontrado a las demás que siempre, siempre, siempre que nos reunimos, siempre, siempre, me aportan algo.

Fátima I.I.

He sentido emoción de felicidad, de libertad, reencuentro y ganas de abrazar a mi profe!

Ilusión y la sensación de respiraaaaaar, más que el primer día que salimos a la calle después de tanto tiempo encerrados.

Amaya C.

He disfrutado de nuevo la naturaleza, el frescor de la hierba bajo mis pies descalzos, el calor del solete en la cara y la brisa de la mañana entre el pelo…. respirar en compañía y sentirme sobre todo libre y tranquila.

Serena S.

Ha sido una clase cargada de energía, como si la tierra me atrajera hacía ella. Me he sentido extraordinariamente bien, muy libre y se me ha hecho cortísima. El olivo ha sido un acierto. Parecía estar puesto allí para nosotras.

Aprovecho para darte las gracias por haber contado conmigo y por haberme incluido en ese grupo de mujeres tan estupendas.

Olga M.

Construyamos algo juntos.


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